“tomemos una hipotética manzana: en una película de los hermanos Marx, la manzana sería lanzada a la cara del otro. En un corto de Charlie Chaplin, el vagabundo de bastón y bombín robaría la manzana y le daría bocados a escondidas. En un film de Woody Allen, el protagonista disertaría sobre la manzana mientras camina por una exposición fotográfica de retratos de peras. Pero en una película de Wilder, la manzana simple y llanamente cae —al parecer por la fatalidad misma de las leyes gravitatorias—sobre la incauta cabeza de alguien que estaba allí sentado. Qué mala suerte, le ha caído una manzana… aunque al final descubrimos que alguien le había pegado una patada al tronco del árbol y que la caída de la manzana no era ni mucho menos un accidente. La comedia de Wilder es la radiografía de las imperfecciones humanas y de sus todavía más imperfectas relaciones.”